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Generalmente, cuando un diagnóstico de Alzheimer irrumpe en la tranquilidad de la vida familiar, afrontamos el problema desde la óptica de un adulto: que se puede hacer, como encontrar ayuda, que va a pasar…todo un rosario de incógnitas que se van a ir convirtiendo en parte de la vida cotidiana de la familia.mayores y alzehimer_2
Pero ¿cómo afronta un niño esta situación?. Lo normal es que en la infancia, si vivimos un caso de Alzheimer, sea en la figura de un abuelo o abuela. Pero esto no hace menos doloroso para el pequeño el proceso de comprensión de lo que ocurre y su aceptación.

Desde luego, la mejor solución no es esconder la cabeza debajo del ala o tratar de ocultar a los más pequeños lo que está ocurriendo. Pero puede ser que no encontremos las palabras adecuadas o la forma más positiva de expresarnos…en ese caso podemos buscar ayuda en las publicaciones que hay en el mercado editorial.

En esta ocasión quiero hablaros de un cuento titulado Los despistes del abuelo Pedro. El libro, ilustrado con los hermosos dibujos de Miguel Ángel Díez, nos introduce en la vida de Oscar, un pequeño de 7 años, cuyo abuelo empieza a tener “despistes”. La autora del relato,-Marta Zafrilla-, nos habla acerca de las ilustraciones. “Me encantan las formas con las que Miguel Ángel construye a los personajes, la perspectiva de sus escenarios, los detalles que incluye en la historia, pero lo más llamativo es quizá su capacidad cromática. Esos colores, cuidadosamente confeccionados, otoñales, intensos, ¡son increíbles!”.

Por su parte Miguel Ángel Díez destaca entre los valores que fomenta el libro que “el niño afronta el problema con preocupación pero sin miedo. No intenta desentenderse de la situación. Siempre procura ayudar, e incluso busca, por propia iniciativa, una solución imaginativa para conseguir que su abuelo mejore”.

La colaboración de ambos autores ha dado como resultado un libro que nos cuenta una historia con personajes creíbles, que habla de situaciones posibles y que afronta la enfermedad con un ánimo lleno de cariño y humor. Así, con la ingenuidad de un niño y la participación e implicación de toda la familia, se resuelven las diversas situaciones que originan los olvidos del abuelo. Estamos hablando de valores universales que deberíamos de aplicar en cualquier circunstancia.

En resumen: un hermoso cuento que muestra a los más pequeños una enfermedad a menudo escondida. La mejor manera de darles respuestas que aclaren sus dudas, que expliquen silencios y secretos en voz baja.
Los niños necesitan entender y explorar la realidad en la que viven. La muerte, la enfermedad o cualquier otro problema necesitan ser explicados a los pequeños de una manera adecuada a su edad y capacidad de comprensión.

Los niños que crecen sin respuestas suelen tener más problemas, en la edad adulta, para afrontar este tipo de conflictos. En palabras de Miguel Ángel Díez: “Creo que no hay nada que se deba esconder o disimular delante de un niño, pero los adultos seguimos reflejando nuestro miedo en ellos”.

Os recomiendo la lectura de este libro si tenéis algún pequeño en la familia y os dejo con su protagonista –Oscar- que os cuenta… “Mi abuelo Pedro está un poco despistado: mete el pollo en la lavadora, confunde toallas con servilletas, ¡y hasta se olvida muchas veces de mi nombre!. Para evitar que el mal vaya a mayores ha venido a vivir a nuestra casa. Me alegra que esté con nosotros, aunque ya me he metido en más de un lío por intentar ayudarle. Pero haría lo que fuera para que mi abuelo no olvidase las cosas. Lo que fuera”.

Fuente: hechosdehoy.com